Mi último baile

Quedo repartida en la larga noche,
para que la luna con su vestido claro,
sienta el caer acíbar de mi alma
y las gotas de mi rocío.

Que nací mujer en unos siglos rota
como barco que busca vela
o como vela que busca viento,
para no anclar en litorales de luto.

Y así,
fui cortada entre dunas y océanos
para dejar por herencia
huellas de arena blanca y un nombre
que grité al viento.

Y ahora,
 en esta mañana de deudas a la vida
el presente me trae,
 abrazándome con la dicha,
a la sangre de mi sangre
que por años creció en cientos.

Ya no hay derrumbe 
que despierten a mis ojos,
ni el desplome de la soledad agónica,
ataviada de esa espera desnuda.   
para enterrar en desamparo.
 a los orígenes de mi ser.

Me he vuelto a levantar,
para vivir sin la angustia de existir,
pues he puesto mi andar donde quiero,
sin el peso del vacío y la añoranza
que planeaba como buitre,
desde mi nacer en primavera
hasta los veranos que marcaron como fuego.

Hoy me siento labriega
 recogiendo lo sembrado de la vida, 
almacenando
 como madre, hija, hermana, mujer...
el sabor de lo que amé y amo
sin el peso del olvido o el tallado de tinieblas.

Y a pesar
de que por tantas veces fui invitada
 a ese partir con retornos, 
cercando mis silencios y mis tristezas, 
para hacerme consuelos y alegrías, 
ahuyenté aquella que vestía
 traje de negro encaje.

Y ahora, 
ámame si sientes amarme
pues ya no seré flor perenne,
y cerraré, por fin, mis cansados párpados
asintiendo a mi último baile.



Recitado por el poeta y amigo José Manuel Gómez Mira


Foto propia con registro 1607218427767